Y por fin, me encontró.

Buscaba con angustia y desesperacion una señal que me guiara hacia un claro de luz. Algo o alguien que me diese esas respuestas que yo no consigo encontrar.
Busqué y busqué  sin exito. En el camino, me encontré con personas tan distintas. Cariñosas, Interesadas, ambiciosas, conformistas, comprometidas, egoistas... todas ellas, me aportaban algo. Incluso lo que puedan parecer  malas experiencias, me aportaban algo, pero en ninguna de ellas, encontré lo que buscaba.
Busqué en parajes conocidos. Lugares que evocaban recuerdos de mi niñez, pero ... cual fue mi sorpresa, al acudir a ellos, y encontrarlos vacíos. Anduve por nuevos caminos, pensé que creando nuevas historias, nuevas vivencias, encontraría ese rayo de luz tan esperado. Pero.....tampoco tuve suerte. Y cuando ya daba por perdido cualquier atisbo de esperanza de ser encontrada, de ser salvada, la mirada de un niño, una mirada inocente y pura, fue la que me quitó la venda de los ojos y la que descorrió el lienzo grueso y pesado que cubría mi turbio entendimiento. Cogió mi mano, me miró y me sonrió. Fue el único gesto que necesité para entender todas esas ecuaciones de la vida que se habían quedado a medio hacer, todo, absolutamente todo empezaba a tener sentido y lo que hasta ahora eran problemas sin soluciones , iban encadenando respuestas . Era maravilloso. Es maravilloso.
Mi moraleja, No te canses de buscar una respuesta, cuando es ella, la que escoje el momento de ser encontrada. El cómo, el cuando o en quien, son misterios que nosotros no podemos controlar. Todo llega a su  momento. 

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