¿ SOLA ?. No, no lo creo.
Saltar. Quiero saltar al vacío desde este acantilado. Quiero experimentar el efecto que se tiene, cuando tu cuerpo cae libre hacia el vacio sin miedo a nada, porque sabes que no ocurrirá nada.
Quiero experimentar la sensación que se siente cuando eres libre de elegir. Por una vez en la vida, quiero poder escoger sabiendo cuales son las consecuencias. No hay nada malo en dejar toda la carga que llevo en la espalda apartada un ratito y sentirme menos pesada ¿ no ?.
Timidamente, descalzo mis pies. Dejo las sandalias junto a mi muy pegaditas la una a la otra y me dirijo unos metros hacia delante hasta ponerme en el filo del terraplen.
Mis vaqueros estan mas pegados a mis piernas y mi camisa blanca, parece la vela de un barco cuando es agitada por el viento.
Elevo mis brazos hasta ponerlos en cruz para cortarle el paso al viento. Sentir que soy una pequeña molestia para algo, aunque solo sea para el viento.
Mis talones están en tierra firme, mientras la punta de mis dedos quedan al aire. A merced del vacio.
Siento el calor seco y arido de un terreno extenso y escarpado. El polvo golpea mi rostro y erosiona mi cara, tanto como lo hace el frio viento del norte.
Miro hacia abajo y parece haber un suelo de bruma lóbrega y tenebrosa que me impide ver el fin.
Un acantilado profundo y oscuro.
Parece albergar en el una sensacion gélida, rocas de aspecto cortante, se esconden entre las sombras tenebrosas. Contrasta el aire frio que sube hacia arriba, con la calima que siento en los brazos y la cara.
Arrastro mi pie dos centímetros hacia delante. Primero uno y luego el otro. Siento como la fina y ardiente arena se me clava entre los dedos como si fuesen miles de cristales diminutos. El final del risco se clava en la planta de mi pie avisándome del peligro de mi locura. No siento miedo aunque empiezo a respirar de una manera agitada. Vuelvo rápidamente mi mirada hacia arriba y la luz me ciega. Un ave sobrevuela encima de mi. Da vueltas en circulo presagiando el fatal desenlace, o quizá lo que intente sea avisarme de lo inútil de mi acción. Cierro fuertemente los ojos y aprieto los puños con fuerza.
- ¡ DIOS ! ¿ Por qué no estás con migo ? Me prometiste que siempre estarías conmigo.
No puedo aguantar mas la presión y me siento en cuclillas. Abrazo fuertemente mis rodillas y rompo a llorar.
Mi pena no encuentra consuelo, no hay nada que aplaque mi llanto desconsolado. A mi mente, vienen recuerdos y momentos felices en los que estábamos juntos; en los que ambos nos sentíamos seguros simplemente paseando cogidos de la mano.
La rabia me consume. No quiero, no quiero que esto siga así, quiero que lo olvides todo, quiero olvidarme de todo. Mis errores, tus escusas, mis desplantes, tu insistencia, mis equivocaciones,..... tu rendición.
Es imposible, lo se.
Pero ¡ Dios, duele tanto !.
Quisiera volver a sentirme como entonces, quiero volver a sentirme a salvo, a sentirme vigilada y protegida pero a la vez despreocupada de todo. Pero todo ha cambiado, estoy sola y quizás me lo merezca.
El sonido del silvido que provoca el viento al colarse entre las cavidades de las rocas, corta mi llanto en seco. Seco las lagrimas que caen de mis ojos y me levanto con cuidado.
Madre mia, En este momento soy consciente del peligro que corro al estar aqui.
Doy pequeños pasos hacia atrás y me vuelvo por completo cuando siento que el terreno se ensancha lo suficiente como para no tropezar y caer en falso.
Me limpio las manos con la camisa y recojo las ultimas lagrimas de mis mejillas. Llego hasta mis sandalias, me agacho y las recojo, pero no me las pongo, quiero seguir sintiendo la arena arañando la planta de mis pies. Mi coche sigue aqui, en mitad de esta carretera en medio de la nada. Es el unico que me espera, quizá si pudiera, tambien habria salido corriendo......
Miro hacia atrás y el sol ha empezado a esconderse. Los ultimos rayos se despiden de mi, poniendo punto y final a esta experiencia absurda.
Me queda por delante mas camino que recorrer y no quiero hacerlo sola.
Déja que eche mano al recuerdo de lo que una vez me hiciste sentir para encontrar la fortaleza suficiente para enfrentarme sola a lo que halla de venir.
http://www.youtube.com/watch?v=LaHKsiMkDEM&list=PLP1Q401UgcDCfpOpE24OqNwaHs7hi0nDb
Saltar. Quiero saltar al vacío desde este acantilado. Quiero experimentar el efecto que se tiene, cuando tu cuerpo cae libre hacia el vacio sin miedo a nada, porque sabes que no ocurrirá nada.
Quiero experimentar la sensación que se siente cuando eres libre de elegir. Por una vez en la vida, quiero poder escoger sabiendo cuales son las consecuencias. No hay nada malo en dejar toda la carga que llevo en la espalda apartada un ratito y sentirme menos pesada ¿ no ?.
Timidamente, descalzo mis pies. Dejo las sandalias junto a mi muy pegaditas la una a la otra y me dirijo unos metros hacia delante hasta ponerme en el filo del terraplen.
Mis vaqueros estan mas pegados a mis piernas y mi camisa blanca, parece la vela de un barco cuando es agitada por el viento.
Elevo mis brazos hasta ponerlos en cruz para cortarle el paso al viento. Sentir que soy una pequeña molestia para algo, aunque solo sea para el viento.
Mis talones están en tierra firme, mientras la punta de mis dedos quedan al aire. A merced del vacio.
Siento el calor seco y arido de un terreno extenso y escarpado. El polvo golpea mi rostro y erosiona mi cara, tanto como lo hace el frio viento del norte.
Miro hacia abajo y parece haber un suelo de bruma lóbrega y tenebrosa que me impide ver el fin.
Un acantilado profundo y oscuro.
Parece albergar en el una sensacion gélida, rocas de aspecto cortante, se esconden entre las sombras tenebrosas. Contrasta el aire frio que sube hacia arriba, con la calima que siento en los brazos y la cara.
Arrastro mi pie dos centímetros hacia delante. Primero uno y luego el otro. Siento como la fina y ardiente arena se me clava entre los dedos como si fuesen miles de cristales diminutos. El final del risco se clava en la planta de mi pie avisándome del peligro de mi locura. No siento miedo aunque empiezo a respirar de una manera agitada. Vuelvo rápidamente mi mirada hacia arriba y la luz me ciega. Un ave sobrevuela encima de mi. Da vueltas en circulo presagiando el fatal desenlace, o quizá lo que intente sea avisarme de lo inútil de mi acción. Cierro fuertemente los ojos y aprieto los puños con fuerza.
- ¡ DIOS ! ¿ Por qué no estás con migo ? Me prometiste que siempre estarías conmigo.
No puedo aguantar mas la presión y me siento en cuclillas. Abrazo fuertemente mis rodillas y rompo a llorar.
Mi pena no encuentra consuelo, no hay nada que aplaque mi llanto desconsolado. A mi mente, vienen recuerdos y momentos felices en los que estábamos juntos; en los que ambos nos sentíamos seguros simplemente paseando cogidos de la mano.
La rabia me consume. No quiero, no quiero que esto siga así, quiero que lo olvides todo, quiero olvidarme de todo. Mis errores, tus escusas, mis desplantes, tu insistencia, mis equivocaciones,..... tu rendición.
Es imposible, lo se.
Pero ¡ Dios, duele tanto !.
Quisiera volver a sentirme como entonces, quiero volver a sentirme a salvo, a sentirme vigilada y protegida pero a la vez despreocupada de todo. Pero todo ha cambiado, estoy sola y quizás me lo merezca.
El sonido del silvido que provoca el viento al colarse entre las cavidades de las rocas, corta mi llanto en seco. Seco las lagrimas que caen de mis ojos y me levanto con cuidado.
Madre mia, En este momento soy consciente del peligro que corro al estar aqui.
Doy pequeños pasos hacia atrás y me vuelvo por completo cuando siento que el terreno se ensancha lo suficiente como para no tropezar y caer en falso.
Me limpio las manos con la camisa y recojo las ultimas lagrimas de mis mejillas. Llego hasta mis sandalias, me agacho y las recojo, pero no me las pongo, quiero seguir sintiendo la arena arañando la planta de mis pies. Mi coche sigue aqui, en mitad de esta carretera en medio de la nada. Es el unico que me espera, quizá si pudiera, tambien habria salido corriendo......
Miro hacia atrás y el sol ha empezado a esconderse. Los ultimos rayos se despiden de mi, poniendo punto y final a esta experiencia absurda.
Me queda por delante mas camino que recorrer y no quiero hacerlo sola.
Déja que eche mano al recuerdo de lo que una vez me hiciste sentir para encontrar la fortaleza suficiente para enfrentarme sola a lo que halla de venir.
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