Un sueño sin sentido, y un sentido que me lleva hacia ti.
Corria desesperada por la calle, como si llegase tarde a algun sitio.
Hacia calor, tenia mucho calor. Notaba que mi ropa no era la apropiada para la temperatura que hacia. Llevaba una cazadora de piel forrada, un gersey debajo, unas botas altas tambien forradas de borreguillo que me abrasaban los pies. Iba demasiado abrigada pero no podia parar.
Estaba en mitad de la calle y llevaba de la mano a un niño medio desnudo de unos seis años del que no sabia su procedencia ni que tenia que ver conmigo, pero sentia que era responsabilidad mia.
Necesitaba subir a un autobus para hacer el trayecto , pero no tenia dinero. Mientras caminaba apresurada y tirando de la mano de ese niño, pensaba en que decir al señor del autobus para que me dejase subir sin necesidad de pagarle en ese momento.
Todo me parecia mas pequeño que de costumbre. Las aceras y la calzada, parecian haber acortado distancias. Apenas habia gente en la calle, pero la sensacion era de que estaba mas llena que nunca.
Todo ese gentio, ese ruido me angustiaba mas porque pasaban las horas y yo no avanzaba.
No sabia a donde tenia que ir, pero sabia que tenia que llegar a algun sitio.
¿ quien era ese niño que me daba la mano y me miraba con incertidumbre?
En lo que pudieron ser varias horas, yo no avancé mas que unas cuantas calles.
El atardecer se iba acercando y yo seguia buscando algo o a alguien.
Miraba hacia un lado y otro de la calle, pero no encontraba aquello que tenia que encontrar.
¿ Hacia donde tenia que dirigirme y porque?
Seguia angustiada pq no tenia dinero. Todo aquel con el que me cruzaba parecia ser conocido, o habermelo cruzado en algun momento de mi vida. Cualquier persona podia ser buena para pedirle ayuda, pero sus rostros desprendian desconfianza, eran frios y algo siniestros. Preferia seguir caminando hacia sitios que me eran familiares.
De repente, el ocaso llega y con el, la noche.
Me encuentro en una calle que para mi, es mas que conocida.
Una de las calles por las que anduve casi a diario siendo niña.
Estaba cambiada, todos los comercios que conocía, ya no estaban.
Me extrañaba que para ser la hora que era, casi la hora del cierre,el bullicio de la calle, superaba con creces al ajetreo de la mañana.
Las luces de las tiendas, salian al exterior por puertas y escaparates como si de cañones de luz se tratase.
La vestimenta de los vecinos, era oscura. Cuero y piel eran en mayoría los abrigos de los viandantes.
Yo miraba el relog y no queria que se me hiciese tarde.
Tenia que estar al otro lado de la ciudad antes de que diesen las 22:15. Ya no era uno sino 2 autobuses los que tendria que cojer para llegar a mi hora. Aun seguia pensando, como cojer ese autobus, si no llevaba ni una gorda. Pero algo habia cambiado. Ya no tenia esa sensacion de calor y el niño que iba de mi mano, habia desaparecido, pero ello, no me preocupaba.
De repente, salian llamaradas de un negocio. La gente, se agolpaba por ver que estaba pasando, y yo, no sabia donde esconderme. Un camion de bomberos se acerca y oigo gritos desgarradores desde el interior de una pequeña puerta de un almacen.
Alguien dice que es por el gas. Alguien esta en peligro, los gritos provinientes de la puerta del negocio, se mezclan con el murmullo de la gente de la calle. Tengo mucho miedo. No se que va a pasar allí. No hay nadie a quien preguntar que es lo que va a ocurrir. Si la calle va a explotar o empezara a arder. Nadie sabe nada, pero todo el mundo murmura.
Bajo la calle corriendo todo lo que me permiten mis piernas y después de recorrer unos trescientos metros, entro por la puerta de atrás de una carnicería, en la que están despachando tan tranquilamente, como si en la calle no estuviese pasando nada importante. Ante mi propio estupor, me siento mas segura fuera en medio del gentío que allí dentro. Avanzo con paso decidido y ligero, por entre las clientas, pero para mi sorpresa, al salir por la puerta principal , estoy de nuevo en el punto de partida, donde la gente gritaba por la supuesta catástrofe.
Estoy posicionada en una segunda fila de personas en la acera, frente a ese porton de almacen. Un hombre, de aspecto casi deforme, es trasladado en una camilla. Estaba sentado, semi desnudo, su aspecto es endémico; Estaba calvo, y su espalda,que fue lo que mas me llamó la atención, era de un ancho casi el doble del de cualquier persona. Estaba esqueletico y su piel estaba pegada a sus huesos.
La gente respira aliviada por el desenlace, los menos, se lamentan de tal desenlace. Unos dicen que mejor hubiese sido que hubiese muerto al instante, otros, que ha tenido mucha suerte, pero yo no se bien, que es lo que le ha ocurrido.
La gente de mi al rededor habla como si no me viese. ¿ Es eso ? Nadie me ve ! o a nadie le importa que yo este ahí sola.
La hora se me echa encima y en vez de soliviantarme o preocuparme, empiezo a perder la esperanza de poder hacer lo que tengo que hacer. No se por qué tengo que coger ese autobús ni a donde me llevará, pero lo que esta claro es que no voy a llegar a tiempo y quizá lo que mas me sorprende, es que apenas me importa ya. Una joven, de aspecto algo hevy, se me queda mirando y se ríe.
Me está mirando a mi. Es la primera persona en horas que me mira directamente a los ojos. Su cara me es familiar. Juraria que era una cria de las que jugaban en el patio del colegio, cuando yo era mas pequeña. Nos llevariamos unos 6 o 7 años de diferencia. Se dirige hacia mi y me dice algo, pero no la entiendo, no se que me quiere decir, pero por su entonacion y manera de expresarse, se esta riendo de mi o de mi circunstancia, aunque en su animo esta el ayudarme.
Me da a entender, que ella me llevará en su moto a donde yo le diga. No me fio mucho de la situacion, pero no queda otra mas que dejarme llevar.
Aparecen un grupo de chicos y chicas enjutados en traje de cuero y uno pone a mi sevicio su moto.
Una moto BMW de carretera en gris y negro, antigua, pero parecia una moto potente. El iba vestido con pantalón de cuero, botas altas para montar en moto, cazadora, casco y guantes. Ni un centimetro de piel eran visibles. El chico, me suscitaba desconfianza, pero a la vez me atraia la idea de arrojarme por una vez a lo contrario de lo que mi raciocinio me dictaba.
Levantó la visera de su casco y pensé que caría de bruces, si mis piernas no me aguantaban el tiempo suficiente. Jamas le habia visto, pero sentí que nos conociamos de siempre. Alargó su brazo hacia mi, para que me subiese en la moto y me senté a horcajadas. Inesperadamente, mi ropa,mi calzado, y todo lo que llevaba puesto cambio. Mis vaqueros, habian sido sustituidos por una pequeña y estrecha minifalda dorada, y mis botas de borreguito, habian pasado a ser una botas altas de cuero. Mi cabello era de otro color, muy largo y ondulado, nada que ver con el mio. ( Si, ya se, esa ropa no es la mas adecuada para ir en moto, pero....es lo que tienen los sueños, que no escribes tu el guión).
El chico, giró su cabeza hacia atrás y espontaneamente, supe quien era.¡ Eras tú ! .
Ya no sentia miedo ni desconfianza, sino ganas de seguirte y de dejarme llevar a donde tú quisieras llevarme.
La noche ya no me parecia tan tenebrosa, ni el estar rodeada de gente tan extraña me daba miedo. Ahora me sentia como parte de los actores de una funcion. La adrenalina, circulaba por mis venas.
Siempre eres tu el que aparece en mis sueños, cuando mas perdida estoy. Cuando me siento sola, o indefensa. Casi nunca muestras tu rostro, por lo que parece que es un extraño quien me brinda su ayuda, pero pronto esa mascara se cae y muestra el fondo de tu ser que tan solo yo puedo ver.
Eres tu, quien vela mis sueños ; quien me cuida en las luces y las sombras. Eres tu, quien me enamora cada una de las veces que te vuelvo a conocer.
Te amo.
Hola Lola.. Gracias por tu comentario! Los cortadores para flores los puedes comprar en tiendas especializadas de reposteria.
ResponderEliminarBesos