El beso.

Un beso, no debe darse sin sentir,
debe ser de verdad.
Debe ser con alguien especial.
Alguien, que al pensar en él, te haga suspirar.
Alguien, que al acercarse a ti, te haga temblar.


Un beso, si es de verdad, debe ser suave, a la vez que  intenso.
Si aproximas tu boca a la suya,  notarás sin llegar a rozarla,  
su temperatura corporal.
Emanará desde lo mas profundo de tu ser, el aire, que de manera jadeante, sale al exterior antes de que sus labios se fundan  con los tuyos.



Una vez se han ligado tus labios y los suyos, saborea el dulce nectar de su boca.
Regálale el jugo de tu amor. Dulce, como si de una fruta tropical se tratase.
Paladea ese  caramelo que se va deshaciendo en arrumacos y promesas de amor, que puede que nunca se cumplan.
La pasión emana por todos los poros de tu piel, hasta creer que tu entendimiento abandona tu cuerpo,al igual que te abandonan las fuerzas, dejándote sujetar mientras adormecida, disfrutas del beso soñado, como si de un sueño se tratase.


Parece mentira haber llegado a ese momento. 
Lo perseguías, lo ansiabas, pero no lo esperabas.
Pararías el tiempo si pudieras, por permanecer en ese estado de por vida.


Un beso, no se debe dar a cualquiera.
El sabor que deja el beso verdadero, perdura eternamente.


A todos aquellos, que quisieron para el tiempo, en mitad de un beso.

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