En mi sueño, todo es distinto.
¿ Adonde van los momentos deseados que no llegaron nunca a vivirse ?
¿ Donde están esos besos que quedaron en la comisura de los labios esperando ser dados ?
¿ Donde se guardan las flores que pensé comprar y nunca llegué a regalarte?
Después de guardar en pañuelo de algodón la semilla de tu flor, con el tiempo, he abierto el pañuelo y solo quedan pequeñas mijillas. Pero no sufras, no las tiro; me gusta que sigan estando ahí.
Mis recuerdos, me entristecen y me acompañan,
las lagrimas, son mis compañeras porque tu ya no estas conmigo. Pero el recuerdo de los momentos vividos, me acompaña cada día, cada noche, cada instante.
Tu imagen y tu semblante, en mi mente no cambian, por muchos años que pasen.
Creo poder seguir oliendo el perfume que te regalé.
Creo poder seguir oliendo el perfume que te regalé.
Ya ni en los sueños, logro librarme de ti.
Te digo todo lo que no pude decirte. Te pido perdón por aquello que sé que te hizo sufrir.
Intento continuar las frases inacabadas que bombardean mi cabeza dia tras dia.
En mi sueño, todo es distinto. Todo ha cambiado, aunque sigamos siendo los mismos.
Puedo hablarte, puedo escucharte, invento unos argumentos, que no se si serian los tuyos.
¿ Qué sentido tiene que todo sea como es?
Quisiera poder abrir mi pecho y dejar que la voz que se desgarra por dentro, vuele libre hacia tu ventana.
La voz, enmudecida por el tiempo va callando por prudencia, aunque bajito, casi en silencio, sigue rezando su letanía, que aunque no espera penitencia alguna, sí, que el confesor la escuche, y de paz a su alma.
A veces, noto que las imágenes de la Iglesia, levantan su rostro al escuchar mi plegaria. A ellas si les puedo decir sin palabras lo que siento, lo que quiero, lo que necesito, lo que espero. Sin darme respuesta alguna, recibo paz y serenidad, que es lo que necesito en ese momento. No me dan una solución, pero si esperanza, de que algún día esto pase y mi memoria borre todo lo que me atormenta. Todo lo que ya no tiene arreglo. Todo lo que es pasado y ya no se puede cambiar.
No es justo ir al arroyo y no poder beber agua, y pretender quedártela toda para cuando tengas sed.
Lo sé.
Al igual que el pescador, quisiera ver mi red llena de peces para cuando llegue a la orilla, sentirme orgullosa de la salida.
Cuando una madre, enjuga el llanto de su bebe, mientras lo mece entre sus brazos, sonríe al contemplar la belleza de su pequeño. Igual sonrio yo, sin poder decir el porqué.
Quisiera que cada caída fuese la primera, para no tener que recordar lo que duele hacerse una herida.
Quisiera, que cada atardecer fuese el primero, para no sentir, que desperdicié otros muchos atardeceres.
Quisiera, que cada luna llena, fuera distinta, y pensar, que al igual que yo la miro, la estarás mirando tu.
Quisiera, que cada suspiro, fuese como el primero, hondo e intenso como el puñal que atraviesa las entrañas.
Quisiera saber lo que tu sabes. Lo que tu piensas. Si te reconcome lo mismo que a mi.
Quisiera respuestas, aunque se lo difícil que es darlas, cuando no se pueden hacer preguntas.
Mis recuerdos me entristecen y me acompañan,
ResponderEliminarlas lagrimas son mis compañeras porque tu ya no estas conmigo. Pero el recuerdo de los momentos vividos me acompaña cada día, cada noche, cada instante ... No somos tan distintos unos de otros, si rascamos un poco en nuestro interior todos tenemos pérdidas que nos acompañarán siempre, recuerdos imborrables que duelen (a veces mucho) al tiempo que nos hacen sentir mas ricos por la suerte de haberlos vivido y compartido. Pero yo no quiero olvidar, en realidad tengo miedo a olvidar o a que me olviden, quiero que mis recuerdos permanezcan conmigo pues al final serán expresión de quien soy y de quien he sido. Lo que si quisiera es aprender a sosegar mis recuerdos para que dejen de doler y provoquen siempre una sonrisa y, en todo caso, lágrimas de emoción pero no de dolor.. seguro que con el tiempo y la madurez que nos da la vida llegará la paz interior, no? Un beso y gracias